Punto de vista de Javier
Me reí entre dientes al ver el rubor que le quemaba las mejillas a Camila. No esperaba que se sonrojara tanto. Pero, sinceramente, su expresión de pánico la hacía parecer tremendamente adorable a mis ojos.
Me acerqué lentamente a su pequeña cocina. Me quedé de pie justo detrás de ella, que estaba ocupada preparándonos una bebida caliente para los dos.
Sin decir nada, rodeé su cintura con mis brazos y la abracé por la espalda de forma repentina.
—¡Javier…! —exclamó, muy