Mundo ficciónIniciar sesiónSusana llegó a su casa y subió de inmediato a su cuarto, quería estar sola. La habitación estaba igual como la había dejado, como si ella nunca se hubiera marchado de ahí.
Las paredes pintadas en rosa y blanco, su gran cómoda, un hermoso tocador, en el cual había un sin números de perfumes y cremas, ahora todo parecía soso.
Ella con sus delgadas manos tocaba cada objeto que se atravesaba por su camino.







