Lorraine se atragantó al escuchar esto, que inmediatamente volteó para ocultar la vergüenza que sentía.
—¡Qué cosas dices! —exclamó al tiempo que se abanicaba para refrescarse.
Thomas sonrió al verla tan alterada, que continuó jugueteando.
—¿Qué sucede? ¿Acaso nadie te ha hecho una promesa así?
—¡Basta! ¡Me avergüenzas! —replicó Lorraine intentando calmar su alocado corazón.
Ante esto, Thomas se detuvo y, tomando delicadamente la mano de Lorraine, dijo seriamente.
—Sin importar que suceda despu