Pasan pocos días de aquel triste suceso, y en horas de la tarde exactamente a las cuatro, ella permite que José la busque a la universidad y posteriormente la lleve a su trabajo en la panadería y en el trayecto ella le dice con esa voz tan apacible.
— De nuevo te doy las gracias por arriesgar tu vida por mí, siempre defendiéndome, gracias por tus detalles, por estar pendiente de mis cosas, además sé que cargas ese llavero que te obsequié para arriba y para abajo, eres una persona muy especial