Mientras todo transcurría bajo el manto oscuro de la noche, las incisivas garras del mal tejían y se direccionaban a buscar su propósito que no era más que la desesperación, el desdén y la muerte que le daría satisfacción aguda y que no tardaría en llegar y quebrar el medio circundante de esta historia de la vida real.
— Ven Jairito, cuéntame que pasó, hiciste el encargo, veo que no, habla y no llores. — Estoy envuelto en llamas por dentro y tranquilo y sereno por fuera le doy la oportunidad