Clara lo miró perpleja y preguntó: —¿Algo más?
Darío sacó algo de su bolsillo y se veía incómodo y avergonzado mientras decía: —No puede ser un cumpleaños sin regalo. Esto lo conseguí en un templo cuando solía andar en asuntos peligrosos. Es muy maravilloso. He sobrevivido varias veces a situaciones casi mortales. Es un amuleto de la suerte y quiero regalártelo, señorita Suárez.
En su palma oscura había un colgante en forma de media luna con un diseño hueco y en su interior había un talismán de