Luis aceptó su solicitud y se encargaría de organizar todo para ella.
Clara se sintió profundamente agradecida con Luis.
Ese día, pidió a la tía que preparara muchas comidas ricas. Y invitó a Darío, algo que rara vez hacía.
Darío se paró a un lado con una expresión tensa, evidentemente consciente de algo.
—Siéntate y comamos juntos.
—Pero señorita, según las reglas...
—Siéntate.
Darío dejó de resistirse y se sentó correctamente, sin tocar los palillos, y fue él quien tomó la iniciativa de pregun