Después de tomar la medicina, el anciano notó que su corazón latía más despacio. Diego no era un mocoso cualquiera, tenía experiencia en situaciones como esta, y el anciano confiaba en que lograría sobrevivir.
Sin embargo...
El anciano podía imaginar la escena de las llamas que se extendían por el cielo con solo cerrar los ojos. Ante un desastre tan grande, las personas eran completamente impotentes.
Era como estar atrapado en una avalancha, por más habilidades que tengas, no puedes hacer nada.