Al ver que Celestina cambió de expresión, Clara, con calma, se secó las manos con una servilleta y procedió a aplicarse crema de manos, moviéndose con tranquilidad.
—Señorita Solís, no sé qué estás tratando de demostrar frente a mí. ¿Es un juego de niños o te enorgulleces de tu linaje? Lo único que sé es que en el amor, el perdedor es quien no es amado. Además, las emociones que él tiene por ti, no solo no estás enamorado, sino que sospecho que siente más por el anciano que vende papas asadas en