Clara entendía perfectamente, pero ¿cómo podía calmarse después de lo que acababa de pasar?
La Doctora le daba palmaditas en la espalda para tranquilizarla, diciendo suavemente: —No te preocupes, señor Suárez ya fue evacuado, está bien, tú también estás bien, eso ya es una gran suerte.
¿Suerte?
Pero justo ahora, había perdido a una amiga que le había sido tan buena.
El coche avanzaba a toda velocidad. A esta velocidad, solo tomaría unos quince minutos bajar de la montaña e ingresar al túnel.
La