Paloma murmuró: —Soy realmente tonta, me estoy volviendo sorda a tan temprana edad, jajaja. ¿Puedes creer que pensé que habías dicho que tenías cáncer de estómago? Seguro que mi oído se arruinó por los hombres despreciables...
Clara posó suavemente su mano sobre la de Paloma y le dijo con ternura: —Paloma, debes enfrentar la realidad.
Paloma detuvo sus acciones y levantó sus ojos nublados, preguntando: —¿Estás bromeando, verdad?
Sin embargo, la mirada de Clara era profundamente seria, y respondi