Paloma enjugó sus lágrimas y miró fijamente a Clara con una expresión atónita. —La buena noticia es...
Clara acarició suavemente su vientre, bajando la mirada con ternura en su rostro.
—Estoy embarazada.
—¿Qué?
Casi se atragantó Paloma con su propia saliva por la sorpresa. —¿Y la mala noticia?
—Es el hijo de Diego.
Paloma tardó un buen rato en procesar esta noticia, con la boca abierta sin saber qué decir.
Luego, después de calmarse por un momento, Paloma encontró su voz. —Así que, ¿en tu estado