Paloma le dio una palmada en el hombro a Clara: —Hermana, te entiendo completamente. Es como cuando yo, en el pasado, ahorraba hasta el último centavo para comprarle una casa a ese desgraciado. ¿Quién no ha tenido su época de ser una tonta enamorada en este mundo? Mira ahora, estoy feliz ganando dinero para mi misma.
Ambas recordaban los tiempos ingenuos del pasado, y sus ánimos mejoraron considerablemente.
Paloma pasó la lengua por sus labios y dijo: —Clari, tengo sed. ¿Me pelas una manzana?
Co