La luz en el armario era tenue, y Clara temblaba de miedo. Si hubiera sabido que sería tan aterrador, no habría jugado de ninguna manera.
Al verla temblar tanto, desde la oscuridad del armario se escuchó una risa baja y familiar.
¿Por qué Clara sentía que esa risa se parecía tanto a alguien que conocía?
En ese momento, él encendió una lámpara de utilería, y una luz verde tenue iluminó su pálida cara. Clara estaba a punto de gritar cuando una voz familiar dijo: —Soy yo.
Clara se quedó perpleja, t