Capítulo 186
A pesar de que Clara era tan dócil, siempre había una extraña ambigüedad en ella que desconcertaba a Diego y le hacía sentir incómodo.

La trajo de la isla de vuelta, y con su temperamento, debería haberla mantenido a su lado como prisionera.

Diego se contenía, le daba libertad y cumplía todos sus deseos, incluso cuidaba especialmente a esos dos muchachos.

Pensó que después de todo lo que hizo, Clara estaría feliz como antes, con estrellas de alegría en los ojos.

Pero la realidad era que sus ojos
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