Clara levantó su cuaderno con las preferencias de Diego anotadas en él.
—Aquí tienes, aún no he terminado, las preferencias de Jefe López: le gustan tres terrones de azúcar en el café, filete poco hecho, las cerezas y los arándanos...
Clara cerró el cuaderno y miró seriamente a Diego y dijo: —Recuerdo que no te gustan estas frutas, prefieres el filete en su punto, y nunca añades azúcar al café.
Si no fuera porque la empleada le había insistido en que no cometiera errores en los gustos de jefe Ló