Permanecer en esa isla le mejoraba mucho el estado de ánimo.
Sin importar cuál fuera la razón, no quería irse por el momento.
Miró cómo el cielo pasaba de negro a blanco, con la luz iluminando en el horizonte, y Clara vagó por la isla.
Todos en la isla la trataban con amabilidad y la invitaban a sus casas para desayunar, agradecidos por los suministros que ella había traído.
Javi, que había estado allí desde antes, estaba sentado junto al mar, usando los suministros de arte que ella había compra