Hernán apresuradamente la llevó al bosque, donde se encontraba una cabaña en el árbol que Javi le había mostrado hace unos días.
Sin embargo, Hernán apartó las hojas caídas y la condujo hacia un secreto escondite subterráneo.
La oscuridad era total bajo tierra, pero él encendió una lámpara de aceite, y su luz suave iluminó instantáneamente todo el refugio. Cuando Clara vio lo que se almacenaba allí, quedó atónita.
—¿Todo esto es tuyo? —señaló las pistolas y las armas colgadas en la pared.
El hom