—Madrina, ella no lo explicó claramente, ya se había divorciado hace mucho tiempo.
Gisela agarró directamente la oreja de Ezequiel. —¿No ves que la chica no te quiere? No importa si está divorciada o si tiene hijos, eso es solo una excusa. Dime, ¿la obligaste a venir aquí?
Clara no pudo contener la risa. No esperaba que Ezequiel, que no tenía miedo de nada, también tuviera sus puntos débiles.
—¡Madrina, suéltame, suéltame!
—Chica, cuéntame, ¿él te obligó a venir aquí? Voy a encargarme de él por