Jairo vaciló, encontrando difícil articular sus palabras, pero Clara no insistió y retiró su mano de la suya.
—Si te resulta incómodo, no hace falta que digas nada. Vamos a comer. Tengo que volver pronto.
—Clara, yo...
Como si hubiera tomado una decisión importante, Jairo continuó hablando: —Clara, tengo un amigo que forma parte de una organización secreta. Recientemente, recibió una información.
—¿Una organización secreta? ¿Qué es eso? —Clara fingió inocente.
—Es algo parecido a una organizació