En solo unos días, ¡Clara ya le había dado dos bofetadas!
Ezequiel se levantó, con una mirada fría en sus ojos. —Celestia, ¿quieres morir?
—¡¿Quién te dio permiso para mirar de forma lasciva?!
—¿Y quién te dio permiso para vestirte así?
Clara estaba furiosa. Agarró una de sus camisas y se la puso, cubriéndose completamente. Luego le dio un fuerte golpe en la cabeza. —Acuéstate, te voy a tratar el dolor de cabeza. Si me vuelves a mirar de forma inapropiada, te mato.
—¡Inténtalo! Te voy a matar.
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