Clara se encontraba absorta en sus pensamientos, todos ellos relacionados con Diego.
De repente, alguien se colocó detrás de ella y dijo: —¿Qué tal? ¿Te gusta este tipo de ropa?
Clara se giró de repente, sus ojos miraban como un conejito asustado.
Los dedos ligeramente fríos levantaron suavemente su rostro, mientras un cuerpo cubierto de vapor se acercaba a ella, exhalando el cálido aliento masculino en su mejilla.
De repente, Ezequiel dijo: —Tu rostro es normal, pero tus ojos son bastante vivac