Lucía seguía sintiéndose reacia y enojada, incapaz de soportar la sensación de que Clara siempre se convirtiera en el centro de atención sin importar cuándo apareciera.
Iván, el caballero, se acercó. —Clara, es raro verte en un evento como este.
—Iván —Clara saludó con cortesía—. Antes no solía asistir a este tipo de ocasiones, y después de que la familia Suárez quebrara, ya no tuve oportunidad de hacerlo.
—Clara, si puedes desembolsar casualmente quinientos millones, entonces nadie en ese barco