Samantha apenas podía creer el escucharlo decir eso, en especial cuando sabia tan bien como ella de lo que Thomas era capaz.
—Pero, hijo… —intento hacerle ver lo terrible que era eso.
—Es la verdad —aseguro enseguida con firmeza.
—¿Dónde está ella?, tengo que hablarle —se apresuró a cuestionarle.
—No está aquí —respondió con simpleza.
—¿Entonces en dónde? —deseo saber y es que le era en verdad importante que hablaran.
—No tengo la menor idea, supongo que habrá regresado a casa de Thomas —