Margaret entonces protegió su vientre con sus brazos, deseando de ese modo cuidar a su hijo de la sola mirada de Thomas. Por desgracia, en ese momento sintió una nueva punzada de dolor una peor que las anteriores; pero en esa ocasión lo soporto.
—¿Cómo me encontraste? —le cuestiono, deseando desviar su atención al menos un momento.
Esperaba poder ganar al menos un poco de tiempo para poder escapar, para encontrar una forma de soluciona la terrible situación en que se encontraba.