Margaret entonces fijo la vista en la tumba que se encontraba ante ella. Se trataba de una pequeña lapida de concreto, únicamente con el nombre de su madre y la fecha de su muerte; nada más que eso. Se veía descuidada, la hierba casi la cubría por completo y no había ni una sola flor. Había sido olvidada por dos décadas y se sentía inevitablemente culpable por eso, por no buscarla antes.
Thomas la había engañado durante toda su vida; solo que jamás se esperó que fuera capaz de algo como esto, d