En ese momento, Margaret sintió una vez mas una fuerte punzada. Esta era aun mas fuerte que la anterior y aunque trato de ocultarlo como antes; en esa ocasión una exclamación de dolor escapo de sus labios, mientras se echaba hacia el frente.
—¿Qué pasa? —le cuestiono preocupado, mientras se ponía en pie con rapidez para sostenerla.
—No es nada, solo una patada —mintió y es que no podía reconocer lo que sospechaba.
—Eso parece ser más que una patada, ¿estás bien? —insi