73. La dama reaparece
Arin resignado, murmuró: “Me has abandonado pequeña, para irte a los brazos de Morfeo, pero luego me la cobraré”.
Resignado, tomó a Kaira en sus brazos y la llevó a su habitación para que pudiera descansar como era debido. Recogió la ropa mojada de ambos en el suelo y las colgó, volviendo a ver a sus pequeños y finalmente quedándose dormido, observando las figuras en la lámpara que les había regalado.
A la mañana siguiente, mientras Kaira se desperezaba tratando de despertarse, recordó los eve