Emilia, rebosante de orgullo, estaba decidida a obtener el Radiantix de los Navarro a toda costa. Estaba convencida de que, una vez que lo consumiera, su belleza eclipsaría a la de Clara, esa campesina, como ella despectivamente la llamaba. Para Emilia, era solo cuestión de tiempo antes de que Clara perdiera su posición y ya no pudiera competir con ella. En su mente, Clara no era nadie en Corrali, sin influencia ni poder, y sin Felipe, no sería nada.
Emilia, cada vez más satisfecha con sus plan