Clara abrió los ojos de par en par y se apresuró a decir:
—¡Deja de pensar que todo es sobre ti! Lo que pasó recién fue un accidente. Solo quería ver los Radiantix que compraste hoy por diez millones.
Felipe la miró fijamente por unos segundos, pareciendo creer que no mentía, y dijo:
—Eres joven, eso no hará mucho efecto en ti.
—Lo sé, no los quiero para mi, solo quiero ver las píldoras.
Felipe se quedó callado por unos segundos, luego abrió una pequeña caja en el escritorio y sacó los Ra