Emilia, lloraba con rabia e impotencia ante aquella verdad.
— ¡Cómo te atreves a tratarme así, veremos cómo terminas esto!—sollozó.
—Si él cree que he hecho algo mal, que venga a hablar conmigo en cualquier momento, siempre es bienvenido a pedir el divorcio. Pero, sea que nos divorciemos o no, es un asunto entre él y yo. Si te atreves a molestarme nuevamente, ¡me aseguraré de que tú vida esté acabada!
Clara dijo esto y se fue con paso firme, sus tacones altos resonaban en el suelo, cada paso