Viendo el mal estado de Clara, Felipe le dijo a Tomás:
—No vamos a casa, vamos directo al hospital.
Luego llamó a su buen amigo y médico, Ricardo Navarro:
—No esperes en mi casa, vuelve al hospital. Algo no está bien con ella, vamos a hacerle un chequeo completo.
Pero Clara no cooperaba en absoluto; se aferraba a la ropa de Felipe y gritaba si alguien la tocaba, mirándoles con ferocidad. El doctor Ricardo entones sugirió:
—Felipe, ¿qué tal si le damos un sedante? Así no podemos examinarla