Clara intentó engañarlo:
—¡Solo dando un paseo!
Felipe no se lo creyó:
—¿Tan coincidente?
—¡Sí, increíblemente coincidente! También me pregunto cómo es posible salir a dar un paseo y encontrarme contigo— respondió Clara.
Ante estas palabras, Felipe apretó los labios y la miró en silencio.
Clara, al ver la expresión de Felipe, de repente se dio cuenta de algo. Había revelado su farsa al bajar del árbol para salvarlo. ¡Se había olvidado por completo de que estaba actuando como una tonta!