—¿Feliz?— preguntó Clara, visiblemente molesta. —¿Qué pasa con todos estos pétalos en la habitación?
—Los puse yo—respondió Felipe.
—¡Lo sé! Estoy preguntando por qué diablos pusiste tantos pétalos en la habitación—replicó Clara.
—¿No te gusta?— preguntó Felipe.
Clara estaba sin palabras.
—Felipe, te estoy haciendo una pregunta. ¿Puedes responder decentemente?
—También te estoy haciendo una pregunta—dijo él.
Alguien hablaba de manera despreocupada y seguía pegándose a Clara, con intencio