El aire estaba impregnado de un aroma diferente, lo que generaba una sensación de amplitud y felicidad.
Clara hablaba consigo misma: ¿Qué olor es este? ¿A flores? ¡Y también a comida!
Siguiendo la fragancia, Clara llegó a la dirección indicada por las velas, llegando finalmente al comedor.
Cuando vio a alguien sentado junto a la mesa rectangular, Clara dio un respingo.
—¿Cómo es que estás en casa y no enciendes las luces ni dices nada? ¡Casi me asustas!
Felipe estaba elegantemente vestido,