Luego de terminar nuestro desayuno y colocar los platos en el lavavajillas, Victoria y yo, decidimos holgazanear en el mueble de la sala viendo algunos programas en la televisión. Sin embargo, es lo que menos hacemos, porque nuestras manos han sido inquietas y no dejan de ir a parar a donde ellas quieren hacerlo. Hemos recorrido casi todas las bases, hablando en términos beisbolísticos, no obstante, lo que hemos hecho nada tienen que ver con ese deporte.
Ambos carcajeamos cuando la tiendo sobre