La religiosa me dejó con una erección superastronómica. Ni siquiera el descargarme las ganas con una de mis bailarinas me produjo bienestar. Así que, agobiado, he tratado de quitarme este deseo intenso que me recorre las venas, a punta de mucho trabajo. Joder, es la primera vez que me sucede algo como esto. Para ser sincero, a mojigata hizo un buen trabajo conmigo. Sonrío divertido. ¿Quién iba a pensarlo? Lud Reeves, atraído por una mujer tan insignificante como ella.
Bueno, he de acotar que ha