De repente, toda a emoción que estoy sintiendo desaparece como por arte de magia.
―Estamos a punto de llegar, Vic, es mejor que te vistas.
Su voz suena repentinamente seria. Saca un pañuelo del bolsillo interno de su chaqueta y lo mete entre mis piernas cuando se sale de mi interior, para que los restos de su semen no hagan un desastre sobre su ropa y el suelo. Me limpia con tanta devoción y cuidado que mi corazón comienza a latir desbocado y emocionado al concebir alguna esperanza con él, per