La tensión que hay en el ambiente es palpable. Debo encontrar alguna manera de evitar que Lud y Massimo se sigan odiando. Los necesito en mi vida. No quiero perderlos a ninguno de los dos. Quizás llegó el momento de contarle toda la verdad y así evitar que ambos terminen cayéndose a puñetazos. Al darme la vuelta, me doy cuenta de la manera en que Lud se queda mirando a Massimo hasta que desaparece al final del corredor.
―Te ves muy cansada, cielo.
Lo estoy, pero hasta no ver a mi amiga no pienso