Nos quedamos callados un momento, luego el doctor habló.
—Ese consejo me gusta. —Comentó el médico.
—Yo también ayudé a criarla, a ella le gustan los hombres…
—¡Chila! —Dylan soltó la carcajada, Rafael se lavó las manos y salió a buscarla.
—¿Crees que la bese? —Su voz cerca de mi oreja erizó toda la piel—. Porque yo quiero besarte mucho. Y quiero hacerles caso a las sabias palabras de Chila.
—Bueno, llamaré a Nayibe pa’ que me ayude a terminar el sancocho. —salimos de la cocina y llegamos a