No fuiste un buitre calentándole el oído, supongo que en varias ocasiones la viste vulnerable, una mujer en estado de dolor baja todas sus defensas y, aun así, te mantuviste como un hombre, ¿puedo saber por qué?
—Me siento descubierto. No me gusta hacer lo que no quiero que me hagan a mí, puede que yo no crea en muchas cosas, pero sí creo en algo y es, si me meto con una mujer casada le estoy abriendo la puerta a la vida para recibir lo mismo. No era culpa de Samanta, ni del señor Luis. Simplem