Los días habían pasado, volví a la escuela, aunque Dylan era quién pasaba pendiente de los trabajos, porque en verdad no apuntaba nada, casi todos los días era alguno de mis amigos quien me seguía hasta el baño donde me encerraba a llorar por algún recuerdo que me venía de mi padre.
Aún no lo aceptaba, no comprendía como de un momento a otro perdí a mi papá. No era justo, no era un hombre malo, era lo más correcto que podía existir en la vida. Salí de la clase de ciencia, en estos quince días h