Almorzamos sancocho trifásico. El kiosco desde la madrugada parecía un albergue, colchonetas por todos lados, ahí durmieron los que quisieron. Los pocillos de café iban y venían de un lado al otro. Recordé las palabras de mi cuñado Dylan fueron muy conmovedoras.
—Abuelo, quiero desearle muchos años más de vida. De corazón, lo deseo, usted es mi imagen a seguir, a ser un hombre de bien. Su filosofía de vida sobre lo que un verdadero hombre debe hacer, ha quedado enraizado en mis parámetros de ex