Seguíamos besándonos fueron tres años y amaba a este hombre con mi alma.
—Y nosotros pensando que estabas convaleciente.
La voz de Betty nos separó, nuestras respiraciones eran evidentes, si no nos hubieran interrumpido, nos habríamos manoseado en la clínica, ¡qué pena! Con disimulo Dylan limpió mis lágrimas.
—El hotel a donde fuimos se lo recomendamos.
Comentó Ricky. Dylan se sentó en la cama y luego me besó en la frente, mi desayuno llegó con Rafael. Menos mal el beso fue interrumpido.
—Hola,