Nadie se movió de su lugar, yo esperaba golpes, insultos o que saliera con una retahíla de frases muy de ellas, pero no, para colmo se fue con ese, todo lo que he hecho por ella le valió mierda, «recuerda ella no lo sabe». —Suspiré—. Las manos me temblaban.
—Te lo tienes merecido. —Esa fue Betty—. Por mí estoy feliz, ya era hora que te pusiera remplazo.
—Betty, No digas eso. —Le dijo Ricky.
—¡¿Te pondrás de su lado?!
Mi amigo se apresuró a tomarla de la mano, pero ella se la quitó de un manotón