Sentados en comodísimas tumbonas y teniendo a Allyson cerca dormida en una hamaca, después que le obligaran a descansar, Jaquie miraba con ojos interrogantes a Fabricio.
¿Qué está pasando por esa cabecita tuya eh? – Dijo por fin Fabricio, extrañado de no escuchar la charla alegre de Jaquie.
Más bien que pasará por la tuya. – Sonrió Jaquie.
No te entiendo. – Frunció el ceño el anciano.
Me preguntaba… - Y se acercó a él con ojos vivaces.
Te preguntabas… - Prosiguió Fabricio más que curioso por sa