John
John condujo sin rumbo fijo durante un rato.
Por distracción, casi se saltó un semáforo en rojo y, en otro momento, casi chocó con un coche que tenía delante.
«Maldición».
Decidió ir a casa de sus padres, ya que hacía dos meses que se había casado y aún no los había visitado.
Al entrar en el comedor, encontró a sus padres desayunando.
La sorpresa de Martha fue inmediata.
—John, querido. ¡Qué sorpresa! —dijo su madre, visiblemente feliz de ver a su hijo.
—Buenos días, mamá —dijo él, besando