Emily le había pegado una bofetada al hombre que ya no reconocía. Al hombre que le hizo daño y al hombre que ahora se desquitaba con un alma inocente. Ya había perdido la cuenta de las bofetadas que le habían dado, pero sentía que cada una de ellas se las merecía.
—Es mi familia y es tuya —le recordó dolida—. Porque este niño es vivo retrato de Lucca.
Aiden apreto los labios en una línea fina. El sabia que Nate era hijo de Lucca. Lo sabia por aquella prueba de paternidad que hizo y porque su Em