CAPÍTULO VEINTICUATRO
Emily estaba en el tocador peinándose el cabello largo y negro que le llegaba a la cintura. Usaba un sencillo camisón de seda de color rojo, ya se había aplicado su clásica crema con olor a jazmín y se había cepillado los dientes con pasta dental, que su boca tenía aquel sabor a menta.
Pensativa, se miraba en el espejo viendo aquel reflejo que ya no reconocía. Sus ojos oscuros lucían tristes y abatidos por todo el estrés que estaba llevando su marido y que no quería confia