CAPÍTULO OCHENTA Y CUATRO
La avioneta aterrizó entre turbulencias en la única pista que tenía la isla Sylt. El piloto avisó por alto parlantes de la llegada a destino.
En aquella nave tan solo iba Marie y seis turistas más.
La madre de Aiden se sacó el cinturón de seguridad que rodeaba su cintura, tomó su maleta con ruedas del compartimiento y caminó por el angosto pasillo hasta la puerta de la avioneta. Cuando se paró en el umbral, ella se subió los lentes de sol, dejándolo sobre su cabeza y